Según la Comisión de Capellanes de la Iglesia de Dios, los capellanes son hombres y mujeres dedicados al bienestar espiritual, emocional y físico de los empleados, residentes, pacientes o reclusos de la institución o agencia en la que ejercen su ministerio. Un capellán puede ser un clérigo profesional o un laico dedicado a servir fuera de las cuatro paredes de una iglesia, la mayoría de las veces en calidad de voluntario.
En el texto de Isaías 61:1-2 dice: “El espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque el Señor me ha ungido; me ha enviado a dar buenas noticias a los oprimidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a proclamar la libertad a los cautivos y la liberación a los prisioneros; a proclamar el año de gracia del Señor”. Esta es la llamada a todos los cristianos y, en particular, a los ordenados o autorizados por la Iglesia para el ministerio.
Pero ¿cuál es la importancia de un capellán? Un capellán es un ministro en un entorno especializado, como un sacerdote, pastor, rabino o imán, o un representante laico de una religión vinculado a una institución secular como un hospital, una prisión, una unidad militar, un departamento de policía, una escuela o una capilla privada. Sin embargo, las dos áreas más comunes de ministerio para los capellanes son los hospitales y los destacamentos militares.
Los capellanes atienden a personas que no pueden acudir a su iglesia, congregación, templo por diversos motivos. Estas causas pueden ser cuestiones de salud, confinamiento o deberes militares o civiles. La capellanía es un ministerio de presencia y disponibilidad. El objetivo principal de un capellán es escuchar, atender y responder adecuadamente a las necesidades de las personas. Las tareas específicas pueden incluir la realización de liturgias; la oración con la persona, la familia o el personal; la realización de servicios funerarios, el asesoramiento en caso de duelo y el ministerio en general.
Además de prestar servicios de culto, proporcionan educación moral y religiosa, consejería pastoral, suporte, servicios de apoyo familiar, intervención en situaciones de crisis, servicios comunitarios, actividades culturales y programas humanitarios.
Sobre todo, los capellanes representan lo Sagrado a través de su presencia y su implicación con los miembros de su institución. Quizá el acto de curación más importante que un capellán puede llevar a cabo es capacitar el paciente o un pariente para encontrar sus propias estrategias de superación espirituales y religiosas. Éste es tanto el núcleo como el reto de la capellanía.
La capellanía, por lo tanto, es un ministerio institucional, pero fuera de un entorno religioso tradicional, en lugares como hospitales, prisiones y el ejército. Quienes han prestado sus servicios en estos entornos le dirán que puede ser una forma apasionante, desafiante y gratificante de cumplir con una vocación.
Uno de los regalos que la capellanía ofrece al mundo es el testimonio de la capacidad de una amplia gama de comunidades religiosas para trabajar juntas por el bienestar espiritual de toda la comunidad. La capellanía siempre se ha caracterizado por un compromiso común de cooperación sin concesiones. Aunque los capellanes son líderes religiosos respaldados por una comunidad religiosa en particular, son responsables de proporcionar ministerio y facilitar el libre ejercicio de la religión a todas las personas de su organización. Nunca se les pide que violen sus convicciones religiosas, ni que presionen a otros para que violen las suyas. Se espera de ellos que sean sensibles a las necesidades personales, morales y espirituales de todas las personas de las que son responsables. Por lo tanto, la capellanía no es cualitativamente diferente de todo el ministerio de la Iglesia. Más bien, se entiende mejor como una expresión de ese ministerio entre muchas otras.
Por último, se ha visto en los últimos años muchos que laicos han buscado y recibido formación en capellanía y ahora son nombrados capellanes en escuelas, hospitales, universidades, prisiones y otros lugares para trabajar junto a los miembros oficiales del clero o en su lugar.
Por lo tanto, la capellanía es una práctica importante que ofrece apoyo espiritual y emocional a personas en situaciones difíciles, ayuda a crear un sentimiento de comunidad y conexión entre los miembros de la institución, y corre a cargo de profesionales religiosos formados y experimentados que colaboran estrechamente con otros equipos para el bienestar de la persona necesitada.
Euler Cecilio, D.Min.










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